Tengo la ligera impresión de que me encuentro viviendo una vida que no me pertenece. Sabrá Dios a quién se la he quitado.
Este pensamiento recurrente me surge de éstas ganas de no continuar, de no hallarme, de no entender cómo ver a través de estos ojos. No entiendo como amar con este corazón, ni mucho menos cómo añorar con ésta nostalgia.
Quisiera algún día despertar y descubrir que este fue un hermoso sueño, que viví para valorar mi verdadera vida.... Esa dónde hay un motivo y un camino a seguir. Donde la incertidumbre no se esconde entre las paredes para devorar la poca calma que aún conservo.
Próposito de vida le llaman, distracción de vacío le digo yo. De ese vacío que se siente cuando aun haciendo lo que amas, no logras ganar la batalla del tiempo que comienza a decirte que quizás la época de la celebración ya pasó. Que es hora de volver a la realidad, y que hasta el amor mas puro termina debilitado por el paso de lo cotidiano, de lo común, de lo invariable, de lo repetitivo, de eso que llaman rutina.
Es como la canción que un día escuchas y que podrías escuchar por una hora seguida; para que en un mes ya no puedas soportar escucharla una vez mas. Es como cansarse de lo bueno. Y que triste es saber que hasta de lo bueno nos cansamos.
No entiendo esta vida. No entiendo su jugada ni a sus jugadores. Tan absortos en sus rutinas, fingiendo estar vivos... Pero muriendo de a poco.
Si miras de cerca, todos están rotos, defectuosos. Todos guardan demonios que consiguen callar y de los cuales, a veces, pierden el control. Y es entonces cuando se muestran mas humanos. Es en el dolor y en la rabia donde el ser se muestra desnudo, y es su desnudez su mayor pureza.
Quizás sea eso, quizás este sea el motivo de mi completa incapacidad para vivir esta vida. La certeza de que no es en lo común donde habita mi destino. No son las religiones, ni las conspiraciones de poder; no son las tradiciones culturales, ni las expectativas familiares; no son los sueños, ni las metas que nos proponemos. Debe ser algo mas profundo, mas invisible, algo que guardamos en algún rincon de nuestra existencia. Y que se ha vuelto escurridizo a los corazones humanos.
Irremediable confrontación la que vivo, mientras la luz al final del túnel, se apaga. Y el tren, comienza su recorrido.
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